EL CUERPO

            Nuestra cultura está escindida por una profunda disociación que afecta todos los ámbitos del saber. En nuestra cultura, occidental, cognitiva racional, se ha priorizado el desarrollo de la mente por sobre el cuerpo,  poniendo el énfasis en la moral, y en la razón, dejando de lado cuestiones vitales como la preservación de los instintos, y otorgando poco espacio a las emociones. Todo ha sido  planteado en términos de opuestos: cuerpo y alma, hombre y naturaleza, materia y energía, individuo y sociedad, razón y emoción.  En este tiempo esto es cuestionado a la vez que surgen nuevas miradas acerca del conocimiento, de la inteligencia, de las emociones, del cuerpo, etc.
            La trivialización de las emociones y del cuerpo nos impide ver íntegramente al ser humano.  La razón no puede desligarse de su componente emocional y corporal.  Las alteraciones de la emoción pueden enfermarnos psíquica y físicamente, son causa de dolores crónicos, sufrimiento, pobre calidad de vida, quedando esto instalado en el cuerpo, y afectando a la vez nuestra capacidad de razonar.
            Lo corporal no es sinónimo de cuerpo. No se puede aislar al cuerpo reduciéndolo a su anatomía, fisiología, neurología. El cuerpo expresa historias, afectos, traumas.
            Alexander Lowen se dedicó a esclarecer la conexión entre mente y cuerpo demostrando la influencia de los traumas infantiles en la circulación de la energía en el cuerpo, es decir cada uno de nosotros tenemos corazas musculares en diferentes lugares del cuerpo que se fueron formando en el transcurso de nuestra vida y en función de nuestra historia personal y social.  Las corazas sirven para proteger al individuo de las experiencias emocionales dolorosas y amenazantes, para defenderse de los propios impulsos "peligrosos" y también de los ataques de los demás, e impiden a la vez, vivir plenamente.
 Somos partícipes consciente e inconscientemente del mundo que construimos. En la medida en que logramos registrar esas corazas, los cambios se van haciendo posibles.
Si tomamos conciencia de nuestros problemas y limitaciones, podremos pensar cómo cambiar nuestra vida, asumiendo tal responsabilidad.





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